I
Camino a casa Tláloc se hizo presente. Tenía meses sin saber de él, sin sentirlo. Cual venado escurridizo, traté de ocultarme. Pero con sus diabluras me incitaba mirarlo, a sonreír (levemente a sonreír).
- Hola, ¿hace cuanto que no me visitabas? (dije nerviosa)
- Miec…pasaba por aquí y pensaba en ti, neh nicnequi nicmatiz ¿qué te sucede?
- Te extraño, eso es todo.
- ahmo ca neltiliz, y lo sabes… teh titemiqui ihuan occe…
Me sonrojé, no era lo que parecía, no pretendía responder; yeh tennamiqui tibiamente mi frente, evaporándose se marchó. Gracias (pensé),pero es inútil, hoy no me consuelas.
II
El sol se hundía tras el horizonte, y el Licor de Tierra desesperado, llamó al hermano Ehecatl, le pidió un favor.
- distráela del sopor, pregúntale ¿tlen panoa?, quiero saberlo todo
En mi pequeña jaula me perpetuo, mirando a motlalli ehecatl patlani, tzatzi. Intenta todo, no sabe que más hacer.
- Ja! Pretendes obtener palabras que jamás diré…vete!!, sé que nonamic te envió.
Rendido se retira, a su paso golpea con furia árboles, incautos y una que otra ave, molesto por no haber cumplido su misión.
III
In yohualco, sigo aquí, esperando a nantli metztli, esperando una señal. Pero no la veo, ella no me quiere mirar; se avergüenza de mis pecados, de mi falta de arrepentimiento. Se abochorna porque sabe lo que pienso, sabe lo que quiero. Ella es mujer y sabe bien qué siento.
Yo recuerdo, imágenes una y otra vez, observo fijamente las manecillas, in cahuitl yeh tlaloa apresurándose cada vez más, como si el infeliz tuviera un lugar donde arribar. Realizo un conteo, ha pasado más del mes y tú no vuelves.
Estructuro mi salvación, armo una vida con tu ayuda imaginando que eres la pieza faltante, la que me puede sacar de este vacío asfixiante.
Esperanza que corrompes mi firmeza, que vuelves a mí: vuelvo a creer en ti. Y pienso - Tonta, pobre tonta, auh nech cocoa…
IV
Estoy cansada y recostada; aunque la calle se pinta de humedad, el calor sofocante recorre mi destilado cuerpo. Escucho un murmullo, es Tláloc, se cuela por la ventana abierta sin que mis padres (ni los suyos) se den cuenta; me pide que le haga un espacio en mi pequeño lecho, me toma entre sus brazos refrescando mi melancolía. Acaricia suavemente, me estremece dulcemente. Susurra a mi oído.
- Duerme mi niña Mazatxochitl, duerme en paz. Mitztli sigue enfadada, ya se le pasará. Mientras yo velaré tus sueños, yo te haré olvidar, aunque sea pequeña la muerte, te haré olvidar. Por cierto -en tanto juega con mi cabello- tranquila, te tengo una linda sorpresa, sólo aguarda un poquito más, sé que yehuan ca nochita nican, teh moyollo, sé quién es y no pienso mal, ya no te preocupes, el viento me lo dijo…
…sé que él volverá.
Fuente: my head